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El nuevo escenario de la Política Exterior Argentina


02 de octubre de 2017

Lic. Leandro Martinetti

El articulo analiza la manera en que desde su inicio en diciembre de 2015, el gobierno encabezado por Mauricio Macri, ha cambiado y marcado su impronta a la lógica de la política exterior del país.

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A partir de la asunción de Mauricio Macri al frente del gobierno argentino en diciembre de 2015, se comenzó a gestar un cambio de dirección en la composición de la política exterior respecto de los mandatos anteriores de Cristina Fernández de Kirchner (2007 – 2015).

En lo que refiere a la política externa, Argentina, se estructura en diversos criterios ordenadores que se encuentran influenciados directa e indirectamente por los factores internos y los factores externos (global, regional y subregional). Algunos de estos temas de agenda son cuestiones de Estado como por ejemplo: la apertura al mercado mundial, la cuestión por la soberanía de las Islas Malvinas, la inserción internacional, la causa AMIA, el pacifismo y la no intervención en asuntos internos de otros país, etc. Teniendo en cuenta el cambio de administración, es pertinente analizar algunas variables a fin de comprender el viraje de rumbo.

Apertura al mercado mundial:

Durante los mandatos de Cristina Fernández de Kirchner, se priorizo el afianzamiento de las relaciones económicas con la región pero sobre todo con un Brasil que era el engranaje principal en la economía regional. Se hizo fuerte el comercio entre Argentina y China acrecentando la figura del gigante asiático como aliado estratégico. Así también, se le dio un rol preferencial a otros grandes poderes como Rusia e Irán.

El peso económico de América Latina empezó a declinar en los últimos años de la administración de Cristina Fernández y que termino de caer con las crisis económicas, políticas e institucionales de Brasil y Venezuela. A partir del 2015 y con Mauricio Macri en el gobierno argentino, la coyuntura regional lo llevo a buscar más y nuevos mercados. Es por esto que se empezaron a reconstruir las relaciones con Estados Unidos, primero con la visita de Barack Obama y luego con la visita del presidente argentino a Donald Trump.

Existieron contrapuntos respecto de la exportación de limones hacia Estados Unidos. El presidente Mauricio Macri había logrado destrabar esta cuestión con Barack Obama, pero concluido su mandato y con la administración de Donald Trump se le impuso un freno de 120 días a la exportación del producto argentino. Sin embargo, para mediados del mes de agosto, se llegó un acuerdo para que los limones argentinos ingresen al mercado norteamericano con la contrapartida de importar carne de cerdo fresca, enfriada y congelada. Como consecuencia, se estima que las exportaciones representaran 20.000 toneladas por un monto de 50 millones de dólares.

En el mismo sentido, hay inconvenientes aun no resueltos entorno a la exportación argentina de biodiesel a Estados Unidos. Desde la industria aceitera norteamericana se realizó una denuncia de dumping contra el producto argentino por lo que se impusieron aranceles de entre el 50,29 % al 64,17%, frenando así el ingreso al mercado estadounidense.  Esto generó un problema para el gobierno argentino ya que la exportación de biodiesel, representaba el ingreso de US$ 1240 millones para el país.

A pesar de este traspié, la Organización Mundial de Comercio (OMC) falló a favor de Argentina en la disputa del ingreso de biodiesel a Europa, también, por supuesto dumping. Como consecuencia, se reabrió el mercado europeo para el biodiesel argentino disminuyendo los aranceles de 25% en el 2013 a un rango entre el 4% y el 8% en la actualidad. Antes de imponerse las trabas al biodiesel, el comercio representaba US$ 1500 millones anuales para el sector. Con este envión, desde el gobierno argentino, esperan continuar seguir negociando los aranceles con Estados Unidos y poder abrir el mercado de biodiesel, también, en Perú.

 En simultáneo, se busca penetrar en el mercado europeo, robustecer los lazos construidos por la administración Kirchner con Rusia y China. Además, el gobierno argentino se centrará en incrementar el flujo comercial y captar nuevas inversiones en el sudeste asiático particularmente en países como Corea del Sur, Filipinas e Indonesia.

Por un motivo de coyuntura regional, sobre todo en el campo político – económico, Argentina buscó re direccionar su estrategia hacia Estados Unidos y otros grandes poderes extra regionales a la expectativa de lo que pueda ocurrir con países como Brasil y Venezuela y también con el rumbo de MERCOSUR.

Causa AMIA:

Durante la administración de Néstor Kirchner, y en gran parte también la de Cristina Fernández, se llevó adelante una política exterior rígida, endureciendo los discursos contra la Republica Islámica de Irán y su vinculación con los ataques a la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) y a la Embajada de Israel en el país. Lo que al transcurrir el tiempo de gestión y durante el segundo mandato de Cristina Kirchner se firmó un cuestionado memorándum de entendimiento con Irán.

Esta relación ambigua cayó al asumir la presidencia Mauricio Macri y dar de baja este acuerdo que fue ampliamente repudiado por el actual gobierno. Asimismo, se estrecharon relaciones políticas y estratégicas con Israel y acordaron luchar en forma conjunta contra el terrorismo. A su vez recientemente, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Vicepresidente Gabriela Michetti pidió que Irán colabore para esclarecer el atentado a la AMIA.

Soberanía por las Islas Malvinas:

Los gobierno de Cristina Fernández, tomaron una posición de tensión y confrontación con el Reino Unido de Gran Bretaña, que era plasmado en la arena política, más precisamente, en el campo de los organismos internacionales y apoyándose en el derecho internacional. El reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas, era el eje central de las relaciones diplomáticas con el Reino Unido. Argentina aprovecho los espacios de los organismos internacionales como la OEA (Organización de Estados Americanos), la ONU (Organización Naciones Unidas) en los discursos en la Asamblea General y durante la membresía no permanente en el Consejo de Seguridad en el bienio 2013 – 2014. A su vez, se trabajó a nivel regional para hacer de tema Malvinas una causa Latinoamericana de soberanía. La voz se hacía escuchar desde el MERCOSUR y sobre todo desde la UNASUR.

El gobierno de Macri, cambio el enfoque de las relaciones diplomáticas con Gran Bretaña, lo que produce otra ruptura respecto de la política exterior del gobierno saliente. La cuestión Malvinas, continúa siendo un tema de irrenunciable reclamo sobre todo en el marco de Naciones Unidas, pero actualmente el eje central está puesto en la búsqueda de inversiones y en el afianzamiento de las relaciones políticas y económicas con el gobierno del Reino Unido. Desde la administración actual Argentina se considera prioridad la búsqueda de inversiones que impulsen el desarrollo del país.

Un viraje en la política exterior:

En líneas generales, se puede decir que, con el cambio de gobierno la política exterior Argentina tomo una nueva dirección y esto puede ser por una o dos causas: A) cambio de visión estratégica y/o B) Escape de una América Latina que tiene a Brasil y a Venezuela en profundas crisis políticas, económicas e institucionales.

Se espera que el gobierno de Macri enfoque su política exterior a una reinserción en el tablero mundial fortaleciendo los lazos con Estados Unidos y la Unión Europea y estrechando vínculos con grandes poderes como China y Rusia incrementando las exportaciones de alimentos y derivados de la soja.

En paralelo, se busca abrir el dialogo con países del sudeste asiático como Tailandia, Indonesia, Filipinas etc. También, existe un proyecto más ambicioso que consta en avanzar con la posible firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Corea del Sur. Asimismo, Cancillería Argentina, queda expectante de que se estabilice la crisis en Brasil y con ello también, el rumbo del rengo y maltrecho MERCOSUR.

Alternativas y distintas miradas de como direccionar la política de inserción del país en mundo teniendo en cuenta la coyuntura regional y subregional sumado a la incertidumbre que representa el acercamiento a Estados Unidos con Donald Trump en el gobierno. 

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