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Alerta empresaria ante el inminente aumento de las tarifas eléctricas


27 de enero de 2017

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Las subas serán de un 30% en promedio, con grandes diferencias entre punta y punta. Los empresarios auguran complicaciones

El Ministerio de Energía de la Nación comunicará entre el lunes y el martes los aumentos en la luz, según fuentes oficiales. Los nuevos precios, que regirán desde el 1º de febrero y, previsiblemente, impactarán en los costos empresarios, los pagarán los consumidores finales en su factura hogareña y también por el traslado a precios que prometen las compañías.

Las distribuidoras de energía eléctrica solicitaron en la audiencia pública realizada en octubre pasado que les avalen incrementos del 30% en promedio, con grandes diferencias entre cada extremo. Edenor pidió subas del 31% para comercios chicos, 53% para establecimientos medianos y 109% para los grandes. Edesur, en tanto, propuso aumentos de entre 18% y 53%, según el tipo de clientes.

Uno de los sectores que más sufrirá, para los especialistas, será el textil. Jorge Sorabilla, presidente de la Fundación ProTejer, consideró: "No está claro cuál va a ser el aumento real. El año pasado tuvimos subas del 90%, con lo que se volvió estéril cualquier esfuerzo por ganar productividad".

El empresario calculó que la energía eléctrica representa el 10% del total del precio de venta de un artículo textil y piensa que hay una situación de "sábana corta". "Es entendible que el costo de la energía deba reflejar su valor real, pero esto impulsa la inflación y hace menos competitiva la producción nacional. Este incremento es una señal más y muy importante que va en sentido contrario de la reactivación", añadió.

El dirigente de la Unión Industrial Argentina (UIA), y titular de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), Daniel Funes de Rioja, instó a prestar "atención" a las pymes energo-intensivas y evaluó que "los aumentos son trasladables a los precios de los productos industriales, pero el mercado no es homogéneo en todos los sectores. La recesión y la recuperación no son iguales para todos, por lo que la industria será muy prudente para no perder participación en el mercado". De todas formas Funes de Rioja aseguró que "hay un déficit estructural energético que se debe resolver".

Gabriel Caamaño, economista jefe de la consultora Ledesma, señaló: "El sector textil suele depender mucho de la electricidad y, en base a los aumentos que tenga que afrontar, se puede ver perjudicado. Por lo contrario, las empresas siderúrgicas no tienen tantos costos por la luz, sino por el gas". "Va a haber un traslado a precios, que se podría demorar teniendo en cuenta la actualidad de cada sector. Si anda mal, puede tardar un poco, pero no hay margen para absorber costos", dijo Caamaño. También estimó que, en el sector residencial, los más golpeados serán los hogares con menos recursos, porque "suelen ubicarse en zonas sin red de gas y usan garrafas o calefones eléctricos".

Su colega Ramiro Castiñeira, de Econométrica, ve que podrían sufrir las actividades vinculadas al comercio. Igualmente, para él, solamente unas pocas compañías se verán realmente afectadas. "Las que sobreviven por la energía subsidiada están complicadas", agregó. Asimismo, el economista recordó que, pese al eventual traslado a precios de las tarifas que las empresas efectuarán sobre sus clientes, "la inflación ocurre por la monetización del déficit fiscal".

Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó ayer que la autogeneración de energía eléctrica en diciembre creció un 8% interanual y la cogeneración un 19,6%. El organismo que conduce Jorge Todesca define como autogenerador a quien "produce energía eléctrica para atender, primariamente, sus propias necesidades" y en el caso del cogenerador "la producción energética se desarrolla conjuntamente con la actividad productiva principal y puede ser destinada al consumo propio o de terceros".

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