Patricia Bullrich marca la cancha en Diputados y desafía a su propoio bloque
La exministra reunió a 15 legisladores propios tras las maniobras de Karina Milei y Martín Menem para aislarla. En medio de un ajuste que asfixia a la clase trabajadora y a las pymes, el Gobierno expone su fragilidad parlamentaria al perder el control automático de la primera minoría.
La cumbre, celebrada en oficinas porteñas del barrio de Palermo, funcionó como una respuesta directa a la embestida que encabeza la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto al titular de la Cámara baja, Martín Menem, quienes en los últimos días intentaron desplazar a Bullrich de la conducción de la bancada oficialista en el Senado. Lejos de retroceder, la titular del espacio dejó en claro que la supervivencia legislativa del Ejecutivo depende, en buena medida, de sus propios números.
El fin del "Sí, Karina"
"Se acabó el 'sí, Karina'", fue la sentencia que dejó trascender uno de los participantes del encuentro. En el poroteo estricto del recinto, La Libertad Avanza cuenta formalmente con 95 bancas, pero 15 de ellas responden orgánicamente a Bullrich.
La ecuación matemática es implacable: sin ese pelotón, el oficialismo pierde la condición de primera minoría y queda desprovisto del tercio necesario para sostener los vetos presidenciales o frenar eventuales pedidos de juicio político. Figuras como Sabrina Ajmechet, Silvana Giudici, Damián Arabia, Alejandro Bongiovanni y Mariano Campero, entre otros, mostraron su peso colectivo en una postal diseñada para marcarle los límites a la mesa chica de Balcarce 50.
La réplica de los legisladores alineados con Bullrich no ahorró dureza frente a la intención del clan Menem de avanzar en soledad: "¿Quieren ir solitos? Bueno, saquen el 51 por ciento de los votos solitos, que Dios, las Fuerzas del Cielo y Karina los junten, pero no nos rompan más las pelotas", dispararon desde el entorno bullrichista.
Trabajando ?? https://t.co/EbrEXyjf7p
— Sabrina Ajmechet (@ajmechet) November 3, 2026
Mientras en las altas esferas del poder se libra una batalla feroz por cargos y cuotas de cartel partidario, la economía real transita por un carril opuesto. Las medidas de ajuste implementadas por el ministro Luis Caputo continúan deteriorando el poder adquisitivo de los trabajadores asalariados y poniendo en jaque a la clase media, que enfrenta tarifas desreguladas, una inflación que carcome los ingresos fijos y una recesión que no da tregua al comercio y a la pequeña y mediana empresa.
Resulta ilustrativo que, durante el propio mitin, se mencionara la crítica situación de las pymes y la necesidad de alivios ante el asedio fiscal de los embargos, una realidad que el dogmatismo libertario suele barrer debajo de la alfombra macroeconómica.
Esta ruptura latente no hace más que profundizar la incertidumbre institucional en un país donde las familias hacen malabares cotidianos para llegar a fin de mes. Al atrincherarse en un internismo feroz mientras desmantela el Estado de bienestar, la gestión libertaria demuestra una alarmante falta de sensibilidad social: se consumen energías en medir lealtades de palacio en lugar de diseñar políticas que protejan a los jubilados, recompongan paritarias frente a la carestía o reactiven el consumo popular.
El Gobierno de Javier Milei, caracterizado por su retórica confrontativa contra "la casta", replica hoy las peores prácticas del faccionalismo y la puja de egos. Con el Congreso paralizado por sospechas mutuas y tensiones de gobernabilidad, el riesgo de un bloqueo legislativo prolongado no solo expone las debilidades metodológicas del oficialismo, sino que posterga las discusiones urgentes que demanda el tejido productivo y social argentino.