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Santurio: El meteórico ascenso del diputado libertario gracias al Banco Nación


26 de mayo de 2026

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Mientras el relato oficialista asfixia a la clase media con el dogma del "no hay plata", el diputado libertario Santiago Santurio saltó del Uber a una propiedad de USD 300 mil en zona norte. Los privilegios de la banca pública, en tiempo récord y con el sello del Banco Nación, para financiar el meteórico ascenso patrimonial de las fuerzas del cielo.

En la era donde el discurso oficialista machaca diariamente sobre la meritocracia, el esfuerzo individual y el "no hay plata", los pasillos de la rosca política vuelven a dejar al descubierto que los verdaderos beneficios de la 'casta' parecen haber cambiado simplemente de manos. El caso que hoy sacude las internas del poder tiene como protagonista a un legislador del riñón libertario, cuyo salto patrimonial pone en jaque el relato de austeridad que el gobierno de Javier Milei intenta vender a una clase media cada vez más asfixiada.

Según reveló una reciente investigación de La Política Online, el diputado nacional de La Libertad Avanza, Santiago Santurio, pasó en tiempo récord de ganarse la vida manejando un Uber a adquirir una lujosa propiedad cotizada en 300.000 dólares en uno de los barrios más exclusivos de la zona norte del Conurbano bonaerense.

La contradicción no termina en el impactante salto de calidad de vida de quien ayer nomás dependía de una aplicación de viajes para llegar a fin de mes. Lo que verdaderamente enciende las alarmas —y genera una profunda indignación en el laburante de a pie— es el método de financiación: un millonario crédito hipotecario otorgado de manera exprés por el Banco Nación.

La banca pública, ¿al servicio de quién?

Mientras los trabajadores asalariados y las familias de clase media se desangran frente a tarifas impagables, alquileres desregulados y una inflación que destruye el poder adquisitivo, conseguir un crédito hipotecario en la Argentina actual sigue siendo una quimera o, en el mejor de los casos, una soga al cuello. Los requisitos son leoninos y las tasas, restrictivas para cualquiera que viva de un sueldo.

Sin embargo, para la militancia jerárquica de las fuerzas del cielo, las ventanillas de la banca pública parecen abrirse con una agilidad envidiable. El otorgamiento de este crédito a Santurio, un dirigente que carecía de un historial patrimonial sólido antes de su llegada al Congreso, expone los privilegios de una nueva casta que utiliza las herramientas del Estado —ese mismo Estado que dicen querer destruir— para beneficio estrictamente personal.

El doble discurso de la austeridad

Este episodio no es un hecho aislado, sino el síntoma de una forma de hacer política que se ampara en la confrontación pública pero se nutre de la rosca tradicional en las sombras. Desde las oficinas de Quorum Digital venimos advirtiendo cómo el ajuste brutal no lo está pagando la mítica 'casta política', sino los jubilados, los docentes y los empleados formales.

Mientras el Gobierno nacional justifica el desmantelamiento de las funciones básicas del Estado y el ahogo financiero a las provincias bajo el dogma del "déficit cero", sus propios legisladores consolidan un pasar económico digno de los sectores más concentrados de la economía.

La pregunta que queda flotando en el aire de los pasillos parlamentarios es inevitable: ¿Cuántos trabajadores argentinos que hoy viajan en Uber para complementar sus ingresos formales podrán acceder a un crédito del Banco Nación para comprar una vivienda de 300 mil dólares? La respuesta la conoce perfectamente la clase media, esa misma que mira con asombro cómo los nuevos dueños del poder se acomodan rápidamente en los sillones del privilegio.

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