El ajuste de Milei golpea a la industria automotriz: la producción se derrumbó más de 30% en enero
07 de febrero de 2026
La fabricación de vehículos registró una caída interanual superior al 30% en el primer mes del año, en un contexto marcado por el derrumbe del consumo interno, la apertura importadora y la ausencia de políticas industriales por parte del gobierno nacional.
El derrumbe se da en un escenario de fuerte recesión, caída del poder adquisitivo y paralización del mercado interno, consecuencia directa del ajuste fiscal, la licuación de ingresos y la desregulación impulsada por el Ejecutivo. A esto se suma la apertura de importaciones y la falta de incentivos a la producción local, que golpean tanto a las terminales como a toda la cadena de autopartes.
Desde el sector advierten que las plantas trabajan con niveles mínimos de actividad, con paradas técnicas, suspensiones y reducción de turnos, mientras crece la preocupación por el empleo industrial. La baja en las exportaciones, en un contexto de atraso cambiario y pérdida de competitividad, agrava aún más el panorama.
Lejos de mostrar señales de recuperación, la industria automotriz se convierte en uno de los ejemplos más claros de los efectos del modelo libertario sobre la economía real. La eliminación de herramientas de política industrial y el retiro del Estado como articulador del desarrollo productivo dejan a las fábricas expuestas a un mercado interno deprimido y a una competencia externa desigual.
Esta situación provocó que Ford amenazara con cerrar su histórica fábrica de Pacheco. El presidente de Ford Sudamérica, Martín Galdeano, supeditó la continuidad de la fábrica de General Pacheco a la capacidad de exportar, que en su mayoría se destina a Brasil.
"La planta de Pacheco es hoy un centro industrial de última generación, con productividad y calidad de clase mundial. Pero sin exportaciones, sería una planta sin futuro", dijo Galdeano tras reunirse con el ministro de Economía, Luis Caputo.
El directivo de Ford en la región cuestionó los altos impuestos y reveló que la carga impositiva para exportar una Ranger ronda el 12%, entre tributos nacionales, provinciales y municipales.
El desplome de la producción automotriz se suma así a una tendencia más amplia de caída de la actividad industrial, que ya impacta en el empleo, la inversión y el entramado productivo nacional, mientras el gobierno insiste en un rumbo económico que prioriza el ajuste antes que la producción y el trabajo.

