Milei perdió los estribos en el Congreso y atacó a los periodistas para defender a Adorni
29 de abril de 2026
Ante las consultas por las denuncias contra su jefe de Gabinete, el Presidente respondió con agravios y gritos, profundizando su enfrentamiento con la prensa y dejando una imagen de descontrol en plena exposición legislativa.
El Presidente llegó a su silla cuando sonaban las estrofas del Himno Nacional Argentino en el recinto y Lilia Lemoine izaba la bandera. Adorni había ingresado apenas un minuto antes, a las 10:45, mientras la bancada oficialista lo arengaba enardecida.
Desde los palcos, lo aplaudían Javier y Karina Milei, acompañados por los ministros Luis Toto Caputo, Sandra Pettovello, Diego Santilli, Juan Bautista Mahiques, Patricia Bullrich, Alejandra Monteoliva, Mario Lugones, Federico Sturzenegger y el titular del Banco Central, Santiago Bausili. También se ubicó en ese espacio el asesor Santiago Caputo, cuyo respaldo a Adorni era medido y pesado con rigor por la hermana presidencial en el marco de la interna que mantiene con el consultor.
El presidente se retiró tras el discurso inicial de Adorni, que se extendió más de una hora y media, y en el pasillo volvió a enfurecer con los periodistas que le preguntaron cómo evaluaba la presentación del jefe de gabinete. "Chorros", les gritó, fuera de sus cabales. Ante eso, algunos cronistas le reclamaron que reabra la sala de periodistas de la Casa Rosada.
Desde el bloque de la izquierda, le gritaban a Milei que cumpla con la ley de financiamiento universitario y, al mismo tiempo, Nicolás del Caño le gritó "deslomado" a Adorni, para recibirlo.
Los primeros en llegar habían sido Karen Reichardt y Laura Rodríguez Machado, Después se fueron sumando Tronco Fligliuolo, Lisandro Almirón, Álvaro Martínez, Santiago Santurio, Silvana Giudici. En los palcos, se encimaban para dejarse ver la legisladora porteña Pilar Ramírez, Francisco Adorni y Oscar Liberman, los senadores María Emilia Orozco, Juan Carlos Pagotto y Agustín Monteverde. Todos, en la primera bandeja.
En las gradas de los dos pisos superiores, se juntó la hinchada que llevó Sebastián Pareja desde la provincia de Buenos Aires.
Los opositores, que en otras circunstancias hubieran abucheado el discurso aburrido o las afirmaciones vacuas del informe, escuchaban en silencio o conversaban entre sí. La aparente serenidad de los peronistas, la izquierda y Provincias Unidas sería parte de la estrategia coordinada para evitar que Adorni se haga el ofendido y huya de la sesión informativa.
Según el jefe de Gabinete, "la herencia nos mostraba una inflación del 211,4% anual, la más alta del mundo; 12 mil millones de dólares de reservas negativas; cepo y brecha cambiaria, déficit en cuentas públicas; un Estado sobredimensionado con 18 ministerios, 307 secretarías y subsecretarías, 2.476 direcciones y coordinaciones, 41 organismos desconcentrados y 76 organismos descentralizados. Además, 340 mil empleados públicos". A continuación, se jactó del ajuste.
Entre los ausentes, se contaba el diputado Miguel Pichetto, quien anticipó que no quería prestarse al show. "Nos parece que es un deterioro del marco institucional y la instalación de un epicentro del partido de gobierno en el Congreso. Es una búsqueda de deteriorar una Cámara que tiene una mirada crítica y sensible sobre temas como las universidades, las personas con discapacidad y los jubilados", expresó.

