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La inflación volvió a subir y expone el fracaso del ajuste de Milei


15 de abril de 2026

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El IPC de marzo trepó al 3,4%, el nivel más alto del año, y dejó al descubierto los límites del programa económico libertario. Mientras el Gobierno celebra el ajuste, los precios no aflojan, el consumo se derrumba y cada vez más argentinos sienten que llegar a fin de mes es imposible.

El Gobierno de Javier Milei enfrenta un nuevo golpe en su principal promesa económica: bajar la inflación. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo se ubicó en 3,4%, el registro mensual más alto del último año y una cifra que vuelve a encender las alarmas sobre la efectividad del programa económico basado en un severo ajuste del gasto público.

El dato difundido por el INDEC también muestra que la inflación acumulada en 2026 ya alcanza el 9,4% en apenas tres meses, mientras que en términos interanuales llega al 32,6%.
Esto significa que el Gobierno ya consumió una porción significativa de su meta anual cuando todavía queda la mayor parte del año por delante.

La cifra no solo superó las expectativas de muchas consultoras privadas, sino que además refleja una aceleración respecto de febrero. Educación encabezó las subas con aumentos cercanos al 12%, seguida por transporte y servicios vinculados a energía y combustibles.

El ajuste no alcanza

La suba de precios pone en cuestión el corazón del modelo económico del oficialismo. Desde su llegada al poder, Milei impulsó una política de recorte del gasto público, eliminación de subsidios y fuerte contracción de la actividad, con el argumento de que el ajuste fiscal permitiría estabilizar rápidamente la economía.

Sin embargo, los últimos datos muestran que la inflación persiste mientras el costo social del ajuste se profundiza. El propio presidente reconoció que el número “es malo” y admitió que no cumple con las expectativas del Gobierno.

El problema es que, mientras el Ejecutivo insiste en que el proceso de desinflación se retomará en los próximos meses, en el mercado ya comienzan a proyectar que abril podría registrar una cifra similar o incluso superior, lo que consolidaría una tendencia preocupante.

Salarios en retroceso y consumo en caída

El rebrote inflacionario ocurre en un contexto en el que los salarios reales continúan deteriorándose y el consumo permanece deprimido. El ajuste fiscal, celebrado por el Gobierno como un logro de equilibrio macroeconómico, se traduce en la práctica en menos obra pública, menor actividad económica y un deterioro del poder adquisitivo.

En ese escenario, el aumento de alimentos y servicios impacta directamente en los hogares, especialmente en los sectores medios y populares que ya venían golpeados por la pérdida de ingresos.

Un relato en tensión

El Gobierno insiste en que la inflación terminará cayendo de forma drástica y que el país atraviesa una etapa de “corrección de precios relativos”. Pero los datos comienzan a tensionar ese relato.

Con una inflación que vuelve a acelerarse y un ajuste que se siente cada vez más en la economía real, el desafío político para Milei será sostener la promesa de estabilización sin que el costo social del programa termine erosionando su propio respaldo.

Por ahora, los números del primer trimestre dejan una señal clara: la motosierra del ajuste no logró todavía frenar la inflación y el impacto sigue cayendo, una vez más, sobre el bolsillo de la sociedad.

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